Muchos emprendimientos humanos están motivados en razones personales y este proyecto no escapa a esta regla. El contacto del director de este proyecto con el nieto de un colega, Benjamín de 3 años, que ya cargaba con esta enfermedad lo hizo pensar en la posibilidad de utilizar su experiencia en el área de control automático para llevar adelante un desarrollo que ya estaba adelantándose en EE.UU. y en la U.E.
De esta motivación personal se pasó a la acción, trabajando con algoritmos de control avanzados provenientes del Control Robusto, que no habían sido aplicados con anterioridad a este problema. Se aprovechó la realización de una importante conferencia internacional organizada por la Sociedad de Bioingeniería del IEEE[1] para presentar un primer trabajo (3–1). Allí, fue posible contactar a pacientes e investigadores, como E. D. Lehmann, que ya trabajaban en esta área y proponer nuevas alternativas (2-1).
Un tema importante para resolver fue el de acceder a un simulador de la dinámica insulina-glucosa suficientemente fiel a la realidad para probar in silico la eficiencia de nuestros algoritmos de control. Existían simuladores desarrollados en las Universidades de Cambridge, Padova y Virginia, así como el programa gratuito AIDA. Uno de ellos, el de las universidades de Virginia y Padova (UVA/Padova), llamó particularmente nuestra atención, ya que su versión completa estaba autorizada por la FDA[2] de EE.UU. para saltear las pruebas en animales. Esto simplificaba enormemente los ensayos para verificar nuestros algoritmos de control, no solamente ahorraba recursos sino muchísimo tiempo. Compramos la versión comercial del simulador UVA/Padova que incluye 30 pacientes virtuales: 10 adultos, 10 adolescentes, 10 niños. Usar la versión completa de 300 pacientes era privativo de los grupos que trabajaban para el proyecto internacional PA, sostenidos por el JDRF[3]. La solución a este problema se dio en un encuentro en 2012 entre el director de este proyecto y Frank Doyle III, ex compañero de universidad y fundador de uno de los grupos más prestigiosos en esta área. Esto derivó en el viaje de Patricio Colmegna en 2013 para trabajar con el Doyle’s Group en la Universidad de California, Santa Bárbara (UCSB) para entrenarse y probar en el simulador completo UVA/Padova nuestros primeros algoritmos. Además, generó una fructífera colaboración que dio lugar a varias publicaciones internacionales y a la posibilidad de nuevos contactos.
Paralelamente, los encuentros en conferencias locales con otros equipos que también trabajaban en este tema (Universidades Favaloro y de Rosario) nos llevaron a contactar con el grupo de la UNLP[4] en el año 2012. Ellos ya tenían experiencia en pruebas clínicas realizadas en España en colaboración con las universidades de Girona y la Politécnica de Valencia, con lo cual acordamos aunar esfuerzos y trabajar en colaboración para el desarrollo del PA en el país. El grupo de la UNLP tenía en pleno desarrollo una estrategia para usar como capa de seguridad para evitar los eventos de hipoglucemia severos. Esta técnica podía ser incorporada a distintos tipos de controladores, con lo cual resultaba complementaria del controlador desarrollado en el ITBA.
Con excelentes resultados en las pruebas in silico en UCSB[5], el desarrollo de nuevos y más avanzados algoritmos de control y la experiencia del grupo de la UNLP, empezamos a pensar en futuras pruebas clínicas conjuntas en el país. Para ello nos contactamos a finales de 2013 con el director del área de diabetes del HIBA y reciente presidente de la Sociedad Argentina de Diabetes, el Dr. León Litwak. Este nos contactó con el resto del grupo del HIBA con los que más adelante pudimos concretar las pruebas clínicas.
Ese mismo año también comenzó el trabajo de conseguir fondos para este proyecto, sabiendo que realizar pruebas clínicas resultaría muy costoso. Gracias al Depto. de Relaciones para el Desarrollo del ITBA se pudo contactar al representante de las Fundaciones Nuria (Argentina) y Cellex (España) que financian este tipo de investigaciones. Se les presentó el proyecto y, luego de varias revisiones, ofrecieron financiar la primera fase del proyecto (2013-2014) que consistía en desarrollar un prototipo de PA para ser probado en un futuro in vivo en pacientes.
Asimismo, gracias a los excelentes resultados que obtuvimos en nuestra colaboración con el Doyle’s Group y a sus publicaciones, encontramos interés por parte del director del Center for Diabetes Technology de la UVa[6], el Dr. Boris Kovatchev en 2014. Allí pudimos contactar con un médico argentino que trabajaba en ese grupo y que fue esencial para la concreción de las pruebas clínicas, el Dr. Daniel Cherñavvsky.
En 2015 se trabajó duro para obtener una extensión de la financiación y así poder realizar una segunda fase (2015-2017) que concluiría con pruebas clínicas en pacientes, que se detallan en la sección Resultados. Comenzamos a trabajar en colaboración con los grupos de la UNLP para producir nuevos algoritmos, y del HIBA para redactar un protocolo médico que pudiera ser aprobado por el Comité de Ética del hospital y la ANMAT[7].
[1] Institute of Electrical and Electronic Engineers
[2] Food and Drug Administration
[3] Juvenile Diabetes Research Foundation
[4] Universidad Nacional de La Plata
[5] Universidad de California, Santa Bárbara
[6] Universidad de Virginia, EEUU
[7] Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica